
Ana M. Briongos
Laertes, edición 2009
203 pp.
Una edición tras otra -vamos ya por la sexta- vuelve a poner de actualidad Negro sobre negro, el libro de mayor éxito sobre Irán en español, de la misma manera que de forma sistemática se pone también de actualidad Irán con noticias que causan desasosiego y que contradicen la realidad de un país hospitalario, culto y dinámico que le corresponde.
Con regularidad, Irán nos vuelve a parecer incomprensible y moviliza en nosotros los prejuicios nacidos de nuestra visión acerca del radicalismo islámico y también de la desesperanza de que los cambios puedan ser posibles.
Y sin embargo, conviene recordar que Irán pertenece de pleno derecho al primer mundo, sus jóvenes se han educado en buena parte en universidades, las universidades tienen más mujeres que hombres entre sus alumnos y el espejo en que se mira la población es el de las cadenas iraníes que emiten desde California, que poco o nada tiene que ver con la imagen oficial que transmite el país.
Por eso es oportuna la reedición de Negro sobre negro, un libro amenísimo, esclarecedor y equilibrado sobre Irán y sobre sus gentes. Algo debe tener Negro sobre negro cuando lo ha traducido y editado en inglés la celebrada Lonely Planet.
Para empezar, Negro sobre negro da un corto paso atrás en el tiempo para ofrecer claves fundamentales que ayudarán a aproximarse y a comprender Irán. No es que retroceda en la historia, simplemente sitúa la mirada en los últimos años del siglo XX al objeto de contar los porqués y los qués de la revolución de los ayatolás. Y arrancando en este punto, para hacer un relato de la vida y del carácter de las gentes en entornos muy diversos (personales, domésticos, colectivos) y dar una visión de conjunto, a la vez que ayudar a desvelar las particularidades y las numerosas contradicciones que envuelven la situación del país.
Desvelar la complejidad es siempre un atractivo y Ana Briongos puede hacerlo porque conoce bien Irán. Después de haber vivido en Teherán antes de que cayera el Shah y haber dejado allí experiencias y amigos, regresa cuando se ha producido ya la revolución islámica y analiza los cambios ocurridos.
Irán, antes de la revolución, era ya un país singular. En una región de influencia árabe, mantuvo siempre su esencia persa en la lengua, las tradiciones, la cultura, en sus aspiraciones nacionales y políticas... Y el vuelco que significaba la revolución islámica añadió nuevas y llamativas componentes de singularidad difíciles de digerir para una mirada occidental y, a menudo, motivo de escándalo.
No hay en el libro de Ana Briongos ningún tono que suene a profesoral o a diagnóstico de experto. Y ese es, seguramente, uno de sus grandes atractivos, entre muchos otros. Ana Briongos introduce los distintos asuntos de los que trata con la mirada de quien regresa a casa, con la familiaridad de quien conoce aquello de lo que habla, con la facilidad de quien tiene las llaves para penetrar en los hogares, acogerse a la hospitalidad de las familias y participar de sus sentimientos y de sus confidencias.
Sin duda, la mirada de Ana Briongos es la de una occidental, y los temas por los que transcurre su relato son los que sorprenden o aquellos por los que se pregunta cualquier lector. Pero esta mirada está cargada de afecto. Y en ello descansa el mayor valor de su libro, porque a su disposición curiosa y a la vez crítica, añade una visión humana y comprensiva que compensa la marea de descalificación que el tema iraní suscita en occidente y coloca la cuestión en un punto sereno y equilibrado que da mucha más voz al interés por la compresión que a la estridencia.
Con toda su riqueza de contenidos, Negro sobre negro queda en las antípodas de un ensayo de análisis político o de investigación social. Lleno de temas y de situaciones distintas, su envoltura es la de un relato de viajes. Tal como reza el subtítulo del libro, es un cuaderno de viajes: un cuaderno enormemente entretenido, emocionante en muchas ocasiones, revelador de numerosos apectos de la vida y casi, casi imprescindible para trazar un camino que ayude a comprender el Irán de hoy.
domingo 5 de julio de 2009
Negro sobre negro. Irán, cuadernos de viaje
lunes 29 de junio de 2009
El rey de las Dos Sicilias
El rey de las Dos Sicilias
Andrezej Kusniewicz
Anagrama, 2009
307 pp.
¿Han visto alguna vez un capítulo de la serie televisiva Mujeres desesperadas?¿Recuerdan el formato personalísimo de la narración, hecha por una tercera persona...
Andrezej Kusniewicz
Anagrama, 2009
307 pp.
¿Han visto alguna vez un capítulo de la serie televisiva Mujeres desesperadas?¿Recuerdan el formato personalísimo de la narración, hecha por una tercera persona que anuncia y describe lo que pasa o está a punto de suceder dirigiéndose al espectador que, por este procedimiento, se hace cómplice y se ve formando parte del relato?
Pues algo muy parecido ocurre con El rey de las Dos Sicilias. Aunque en el caso de nuestro libro, con la singularidad -propia de la literatura- de que no hay un espacio visual como ocurre en la televisión y que la voz de esta persona en primerísimo plano de la que surge el relato debe componer la escena con todos sus elementos –objetos, personas, situaciones, ambientes…- y crear, así, el mundo que se le ofrece al lector.
Andrezej Kusniewicz juega con este atrevimiento y empieza desde la primera página relativizando su discurso y proponiendo, en seguida, otra situación distinta de aquella por la que había empezado, otro escenario u otros personajes que valen igual que los iniciales para hacer avanzar el libro, o tan poco como ellos cuando también sean sustituidos por otros nuevos para dibujar la siguiente escena.
Andrezej Kusniewicz es uno de los grandes novelistas polacos del siglo XX. Y muestra en El rey de las Dos Sicilias su erudición y su conocimiento de la historia. Su novela es capilar y con este proceder de abrir escenarios alternativos, todos ellos sustituibles, ninguno aparentemente esencial, construye una historia que retrata Centroeuropa a principios del siglo. Este imperio austro-húngaro todavía rutilante, barroco y clásico, ordenado y de paso lento es el lienzo sobre el que se desenvuelve la acción de la vida en un momento –el del atentado del archiduque Francisco Fernando en Sarajevo- que el lector conoce en toda su trascendencia y sabe que llevará a la monarquía y a todo su mundo al ocaso.
Andrezej Kusniewicz arranca su relato en este punto y se entretiene en él. Como en los cuadros de las grandes batallas o los de El Bosco concibe en su mente un universo entero y acercando su lupa a la tela una tras otra desarrolla las distintas escenas que dibuja con detalle para dejar constancia de lo que ocurre en un lugar y en otro y para componer mediante la suma de todas un mosaico consistente en su conjunto.
Hay en la literatura de viajes narraciones sustantivas que siguen un guión y componen esa senda que hilvana el discurrir del viajero de un lugar a otro. Son las huellas de un tránsito, de un encuentro con lugares y con gentes. Transmiten la experiencia que es, en definitiva, la esencia del viaje.
Hay otros libros, y éste es uno de ellos, que están en la periferia. No forman parte de la acción sino del atrezzo sin el cual no habría luz ni atmósfera en la escena. El rey de las Dos Sicilias pone el decorado a una Europa Central que los españoles conocemos sólo por referencias. Austria, Hungría, Serbia, Bosnia… están presentes en la novela bajo el paraguas del imperio. En su conjunto forman una amalgama, cuyo cemento es la administración imperial, donde se mezclan naciones y pueblos de orígenes diversos, raíces distintas y viejas culturas. Pero forman también una sociedad que se asoma al nuevo siglo y que el lector sabe que está a punto de cambiar para siempre y de forma dramática.
Quienes deseen acercarse al corazón de Europa, tendrán en El rey de las Dos Sicilias un excelente balcón desde el que mirar y familiarizarse con la historia reciente de lo que ha sido el crisol del que surgieron muchos de los rasgos de carácter de nuestro continente.
domingo 21 de junio de 2009
La piedra de la paciencia

La piedra de la paciencia
Atiq Rahimi
Siruela, 2009
120 pp.
Saber más de Afganistán o de muchos otros países musulmanes exige penetrar en el silencioso transitar de las mujeres. Y lleva necesariamente a leer este maravilloso libro que, además, es el ganador del último premio Goncourt y ha emocionado a medio mundo.
lunes 15 de junio de 2009
Travelling Through The Eye Of History
Travelling Through the Eye of History
Daniel Schwartz
Thames & Hudson, 2009
265 pp.
Asia Central engancha...Esa parte del mundo pasa a ser para el viajero como una espina que no sale.Pero que, lejos de doler, hace que cualquier material que caiga en sus manos sobre ella sea deglutido, devorado, observado con avidez...
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domingo 7 de junio de 2009
Hijos del fin del mundo. De Roncesvalles a Finisterre
Hijos del fin del mundo
Espido Freire
Imagine Ediciones, 2009
220 pp.
Espido Freire, novelista y con un premio Planeta, entre otros, a cuestas, emprende la senda de la literatura de viajes. Y lo hace eligiendo como tema el Camino de Santiago...
Espido Freire
Imagine Ediciones, 2009
220 pp.
Espido Freire, novelista y con un premio Planeta, entre otros, a cuestas, emprende la senda de la literatura de viajes. Y lo hace eligiendo como tema el Camino de Santiago.
Muchos son los libros referidos al Camino. Éste es uno muy especial porque se mueve a caballo entre ese viaje ‘exterior’ que va de Roncesvalles a Finisterre y otro más íntimo que conecta con la infancia y con lo que podría decirse el viaje universal de los sentimientos profundos.
El Camino hacia Santiago está en el origen de ambos relatos a medida que la realidad que la autora encuentra a su paso le suscita recuerdos y comentarios. Por supuesto, lo que nos cuenta Espido Freire coloca al libro en las antípodas de una guía. Pero el aspecto sensible, casi poético de algunas de sus partes, no le impide tocar de pies a tierra y hablar de eso que para entendernos llamamos la realidad.
El atractivo del Camino de Santiago es precisamente su hondura. Deriva de la riqueza acumulada a lo largo de casi mil años de espiritualidad, de historia y de historias. Mil años son muchos para no dejar un poso que atrae al caminante y lo seduce, envuelto en sus redes. Y es justamente ahí donde el relato de Espido Freire muestra su atractivo. Lo mismo que la historia del Camino, la narración que hace la autora se mueve en una ancha banda de registros. No es lineal. Hay en ella de todo, y al hablar de unas cosas y de otras consigue dar volumen a lo que cuenta y a pequeñas pizcas ofrece al lector un panorama personal de esa realidad con tantas facetas que es el Camino.
La historia está presente en el libro como no podía ser de otro modo. El Cantar de Roldán, Carlomagno, Leonor de Aquitania, la lepra que asolaba la Edad Media… se asoman al relato, como se asoman los caminantes con quienes se encuentra la autora. Unos son de fuera, de países lejanos. Otros del propio país, de España. Y con ellos se suscitan anécdotas y situaciones que hablan también de graves problemas de hoy -el sida o la droga- que ensombrecen el ánimo de quienes se dirigen a Santiago. Las ciudades que a lo largo de siglos han jalonado las etapas del Camino, aparecen con pinceladas caprichosas que dan color al relato. Pamplona, Burgos, Astorga tienen su pequeño espacio, como lo tienen personajes traídos de la mano de ese ejercicio de asociación creativa que hace Espido Freire y que le permite jugar con Hemingway o con Rosalía de Castro.
Hijos del fin del mundo acaba de ser galardonado con el premio Llanes de viajes. Es sobre todo un viaje personal emprendido, según cuenta la propia autora, con poco más que un hatillo y una cámara de fotos. En él da rienda suelta a su capacidad de creación literaria para construir una narración corta, rica en matices y ágil. Quien sienta interés en el Camino de Santiago hallará en Hijos del fin del mundo una mirada inédita, enriqucedora y estimulante.
viernes 29 de mayo de 2009
Un buen lugar para morir. Historias del Cáucaso
Un buen lugar para morir. Historias del Cáucaso
Wojciech Jagielski
Debate, 2009
413 pp.
Hay otros mundos además de éste. La globalización parecía habernos enseñado que nuestro planeta había acabado siendo igual por todas partes... Pues no. Al margen de este mundo globalizado, al menos hay otro mundo y está en el Cáucaso.

viernes 22 de mayo de 2009
Ven y dime cómo vives


