viernes 26 de marzo de 2010

Alejandría. Historia y guía. Faros y Farallón


Alejandría. Historia y guía
E. M. Forster
Almed, 2009
538 pp

Es más que probable que cualquiera que viaje a Alejandría sufra una considerable decepción. Hoy Alejandría es una ciudad envejecida donde el brillo de todo cuanto la hizo famosa ...


E. M. Forster
Almed, 2009
538 pp.





Es más que probable que cualquiera que viaje a Alejandría sufra una considerable decepción. La imagen que tenemos de la ciudad está tan cargada de resonancias que la realidad no puede más que defraudar. Y no es que los mitos siempre desborden a las cosas tal como son. Lo que ocurre es que hoy Alejandría es una ciudad envejecida y deteriorada donde el brillo de todo cuanto la hizo famosa se ha perdido bajo una gruesa capa de abandono y de desidia.

Sé que es una introducción bien poco amable hacia una ciudad histórica que ha generado la admiración de quienes la visitaron o de quienes vivieron en ella hasta fechas relativamente recientes. Poco amable y seguramente imprudente porque alguien habrá que sepa mirarla con ojos lúcidos y descubrir aún el rastro de todo aquello que fue y que le dio gloria.

¿Por qué empezar de este modo la reseña de un libro? Porque, justamente, lo que hace la Alejandría de Forster es desvelar al viajero –viajero real o viajero literario, que para el caso da lo mismo- lo que encierra la ciudad en sus cimientos, en alguna de sus calles, en su puerto y en su dilatada historia para ayudar a verla hoy relacionada con su antiguo esplendor. Para recuperar ese brillo oculto a través del conocimiento y de la posibilidad de reconstruir ese riquísimo y complicado escenario que consiguió levantar y que la convirtió en la ciudad más importante del Mediterráneo oriental.

El libro puede desanimar por su tamaño. Va a ser poco práctico como guía de viaje, a pesar de que el subtítulo da a entender que se trata de una guía. Hay que explicar brevemente de qué va el asunto. Y dar algunas claves que van a estimular el gusanillo de la lectura. El autor, Forster, es ni más ni menos el mismo que el de Habitación con vistas y el de Howard’s end. Es también el autor del famoso Pasaje a la India que entró en la literatura de viajes por la puerta grande. Estamos pues ante un escritor de peso. Y por ello mismo, ante un texto con posibilidades de deslizarse fuera del árido campo de la erudición.

Alejandría Historia y guía, es en realidad la suma de dos libros. Forster viajó a Alejandría después de la Primera Guerra Mundial como voluntario en una labor humanitaria. De su larga estancia en la ciudad surgieron dos textos que se publicaron por separado y que se editan ahora como complemento uno del otro. Y, como introducción a los dos libros, los precede un extenso prólogo, documentado y minucioso que interesará sin ninguna duda a quienes tengan interés en profundizar en ambos textos y en el autor.

No quiero sugerir la idea de que esta introducción resulte excesiva y por ello prescindible. Pero sí que quien desee entrar en materia sin prolegómenos, por la razón que sea, puede hacerlo sin riesgo de sentirse huérfano o falto de orientación cuando entre en contacto con el escrito de Forster. La edición de la que hablamos, además, contiene unos extensos añadidos en forma de notas y apéndices, que se disponen al final del libro. Son escritos a parte que vuelven a dar la oportunidad al lector de renunciar a ellos si lo que pretende es centrar su atención en el libro de Forster. Quinientas páginas pues, pero en realidad muchas menos en un libro que va añadiendo complementos a la obra central para quien quiera sumergirse en ella.

De la mano de Forster, Alejandría surge a los ojos del lector como si un arqueólogo trabajara a la vista y fuera desplegando ante su mirada las sucesivas capas que dan sentido a la ciudad. Y es que en buena medida, la guía que escribe, más que atender al presente, lo que hace es asomarse a la historia para dejar que nos emocionemos ante una ciudad que como pocas emite reflejos de su antigua grandeza.

Sin historia, Alejandría sería poca cosa. Y ahí es donde el talante –y el talento, por supuesto- literario de Forster juega a favor. Porque ante el riesgo de caer en un tratado denso, propio de un académico, el autor se convierte en divulgador y nos cuenta de la Alejandría antigua con detalle pero también con fluidez. De manera comprensible y nada abrumadora, Forster va rescatando a través del texto aspectos de lo más diversos y acercando épocas diferentes y, sin embargo, todas esenciales para ayudarnos a comprender y a saborear la vieja Alejandría y hacer así más grata la Alejandría avejentada y venerable que nos encontramos hoy.

Alejandría. Historia y guía es una excelente introducción a la ciudad. Según se mire, es casi imprescindible. Ahonda en el pasado, pero trata también de anécdotas y de episodios mucho más recientes a los que Forster saca jugo literario con la ironía que utiliza cuando examina comportamientos y costumbres de los personajes que crea en sus obras de ficción. Por ello la lectura, además de instructiva, se hace agradable y estimulante. Quien quiera acercarse a Alejandría de una manera informal, quizás no muy rigurosa pero con deseos de profundidad y de la mano de un cicerone de lujo tendrá con Alejandría. Historia y guía, la oportunidad de hacerlo y la ocasión de disfrutar.

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lunes 22 de marzo de 2010

Pedro Páramo ya no vive aquí. Historias sorprendentes de un viaje por México


Pedro Páramo ya no vive aquí
Paco Nadal
RBA, 2010
191 pp.

Paco Nadal elige un tono sosegado para hablarnos de México y al hacerlo, nos acerca a un país grato, cálido, acogedor y rico en contenidos y en matices...


Paco Nadal
RBA, 2010
191 pp.






México es enorme se mire por donde se mire. Y por ello favorece miradas desaforadas. Los contrastes que forman parte de su misma esencia, sus excesos en tantas cosas han propiciado una literatura sobre el país de tono exagerado en la que lo pintoresco, lo diferencial y lo tremendo ocupan el espacio de lo esencial.

Paco Nadal elige, sin embargo, un tono sosegado para hablarnos de México y al hacerlo, nos acerca a un país grato, cálido, acogedor y rico en contenidos y en matices, todo a un tiempo. Da la impresión de hablarnos de un México real, sin perder por ello los rasgos de identidad que lo distinguen y que marcan con tanta intensidad su carácter.

Paco Nadal es un viajero más que experimentado. Como periodista y como autor de libros ha escrito sobre los más diversos lugares. Sus reportajes han aparecido en los principales periódicos y revistas especializadas en viajes. Y ahora, con Pedro Páramo ya no vive aquí, ha sido galardonado con el Premio Eurostars de Literatura de Viajes.

Su libro es tan fluido como ameno. Discurre con rapidez y se mueve en torno a unos pocos temas que sirven de punto de partida para hablar de lugares y de aspectos distintos del país, de su gente, de su cultura, de su historia y sobre todo de su presente. Varios viajes realizados en momentos y con motivos distintos le dan a Paco Nadal la perspectiva y los elementos necesarios para conformar su visión del país. Y para tratar llanamente una realidad en ocasiones brutal que parece a veces propia de la página de sucesos de un periódico de la prensa amarilla.

Cuenta de Ciudad de México que creció un millón de habitantes en un fin de semana. Llegaron a ella multitudes con motivo de la visita del Papa y se quedaron ahí para siempre. Habla de avenidas de treinta kilómetros de longitud y de una flota de más de cien mil taxis, sólo en la capital. Habla también del azote de la delincuencia, de las miles de anécdotas que podrían llenar una novela pero que resultan ciertas y forman parte de la vida cotidiana de los ‘chilangos’.

Pero a pesar de no cerrar los ojos a los aspectos más negros de la realidad, su relato no es pesimista porque, en su enormidad, México deja espacio suficiente a muchos otros aspectos a través de los que la vida se expresa de forma tranquila, comprensible y también optimista.

Empieza Paco Nadal hablando de Chiapas y de este episodio singular que fue la rebelión del subcomandante Marcos para reivindicar a los indígenas y luchar por el fin de una sumisión que nació hace siglos y se ha mantenido hasta el presente. Explica la situación de los descendientes de los mayas y muestra la necesidad de buscar una salida a su sometimiento histórico. Y sigue centrando el foco de su atención en el DF, esa capital de catroce millones de habitantes convertida en la ciudad más grande, más polucionada y más complicada del mundo en cuyo subsuelo –en el metro me refiero- pulula esa misma población de tez oscura que protagoniza en Chiapas la revuelta indígena y que, llena de contradicciones -me refiero a Ciudad de México-, seduce a quienes viven en ella y los atrae con su vitalidad incontenible.

Le sigue un viaje sentimental en busca de los escenarios que aparecen en la célebre novela de Rulfo y que da título al libro. Trata en otro capítulo de un viaje en tren a la Barranca del Cobre que permite adentrarse en el viejo mundo de los tarahumara y en unos paisajes de vértigo con valles, desfiladeros y quebradas de belleza única.

Paco Nadal muestra una singular capacidad para describir: describir paisajes, describir ambientes, describir las calles de ciudades y de poblachos, describir pensiones donde se aloja, plazas y cafés y describir personas a las que se encuentra y que dan luz a la vida que transcurre alrededor suyo.

México es inagotable. Y no viene mal recuperarlo a través de la literatura y traerlo a la actualidad de un modo distinto a como lo hacen los periódicos. Paco Nadal lo consigue con Pedro Páramo ya no vive aquí. La lectura del libro es más que recomendable. Atraerá el interés de todos los amantes del país centroamericano y el de todos los amantes de la buena literatura de viajes.

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martes 16 de marzo de 2010

Mitos mágicos de la India


Mitos mágicos de la India
Anita Nair
Duomo, 2009
200 pp.

Si la mitología acostumbra a ser complicada, cuando se trata del exuberante panteón de las divinidades indias desborda el cauce del entendimiento de los no expertos y se convierte en una selva de nombres y de personajes poco menos que inabarcable....


Anita Nair
Duomo, 2009
200 pp.





“Una noche, Aruna, diosa del amanecer y madre de Surya, dios del sol, se despertó en su cama agitada y sudando. Había escuchado una voz susurrándole que, si no tenía cuidado, su hijo la abandonaría y se iría en busca de lejanos horizontes. Si eso llegaba a suceder, el universo quedaría para siempre sumido en la oscuridad.”

Si la mitología acostumbra a ser complicada, cuando se trata del exuberante panteón de las divinidades indias desborda el cauce del entendimiento de los no expertos y se convierte en una selva de nombres y de personajes poco menos que inabarcable.

Pero con Mitos mágicos de la India no estamos ante un libro para expertos. La incursión que ha hecho Anita Nair, que abandona esta vez el mundo de la novela, parece dirigida a los niños porque en realidad lo que escribe son cuentos. Cuentos que narran la vida y las anécdotas que rodean a los dioses y que beben de la tradición, en forma de pequeños relatos tal como eran transmitidos de generación en generación y en el tono en que hicieron familiares los mitos ancestrales a la población de hoy.

Mitos mágicos de la India es un abanico que va desplegando, leyenda a leyenda, historia a historia, un fresco donde aparecen los nombres principales de ese Olimpo que en la India se deja ver en esculturas y pinturas de los templos, en las imágenes de los libros o en las ceremonias religiosas siempre difíciles de situar y comprender. Porque mucho más que en la mitología griega, en la india a los dioses se unen infinidad de avatares que los personifican y multiplican su apariencia, sus propiedades y su historial para hacerlos mas complejos y confusos a los ojos de quienes no se acercaron a sus vidas y conocieron sus elaboradas trayectorias.

Anita Nair regresa a su infancia pero se documenta también y recurre a sus maestros para retomar el relato de la tradición. Con Mitos mágicos de la India consigue, en un tono ameno y poético, introducirnos en el mundo de los dioses, en el de sus aventuras, en el de su relación con los hombres. Nos los acerca y con ello los humaniza y los vuelve comprensibles, a la vez que destaca también también sus excesos, su violencia y su crueldad marcando así la distancia que los separa de los hombres y los eleva al nivel de la divinidad.

Afecto, generosidad, fidelidad, astucia, engaño, fuerza, sangre… son virtudes, atributos y signos del inabarcable poder de los dioses. Son las armas mediante las cuales despliegan su bondad y también las herramientas con las que luchan para preservar su lugar y mantener el orden superior que sostiene al universo.

Son muchos los libros que tratan de las divinidades indias y que ayudan –a los humanos, sobre todo a los de Occidente- a poner en orden esa complicada existencia de la que tenemos noticia a través de los textos sagrados y de las tradiciones populares. Mitos mágicos de la India es una contribución singular a este deseo de entendimiento. Y es una excelente lectura que ilumina este mundo cargado de vitalidad y lleno de imaginación en el que se sostienen las creencias más arraigadas de una gran parte de la población de la India.

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domingo 7 de marzo de 2010

Atlas de los exploradores españoles


Atlas de los exploradores españoles
Sociedad Geográfica Española
Geoplaneta, 2010
320 pp.

¿Conoce alguien a la monja Egeria?¿Suenan los nombres de Gonzalo Guerrero, García Jofre o Luis de Mármol? Lo más probable es que quien se tropiece con ellos no tenga la menor idea de quienes son los personajes que se esconden tras estos nombres...


Sociedad Geográfica Española
Geoplaneta, 2010
320 pp.





¿Conoce alguien a la monja Egeria? ¿Suenan los nombres de Gonzalo Guerrero, García Jofre, Luis de Mármol, Alonso Carrió, Juan Víctor Abargues o Joaquín Gatell? Seguramente a alguien le sonarán e incluso estará familiarizado con ellos porque merecen ser conocidos. Pero lo más probable es que quien se tropiece con nombres como estos no tenga la menor idea de quienes son los personajes que se esconden tras ellos.

Y el caso es que debieran ser célebres porque forman parte de una plétora de exploradores que desde tierras españolas se lanzaron al mundo por rutas desconocidas y dieron noticia de ellas a través de sus relatos.

Cuesta pensar que haya habido muchos exploradores españoles cuando en el imaginario colectivo la exploración parece que fue cosa de ingleses, sobre todo, justo antes y durante las épocas de la gran expansión colonial de Europa. Hablamos de lo que ha pasado por ser la época dorada de la exploración, allá por el siglo XIX. Y sin embargo, ningún pueblo contribuyó tanto a conocimiento del mundo y a la exploración geográfica como el español a partir de los últimos años del siglo XV, tras el descubrimiento de América, y durante los cincuenta años siguientes.

Sospecho que el lenguaje jugó a España una mala pasada. Los exploradores como Livingstone tenían bien claro su papel y así lo reconocían las sociedades geográficas que los apadrinaban y los periódicos que daban voz a sus relatos. A los españoles nos tocó el papel de descubridores o de conquistadores en los tiempos en que más activa estuvo España en la exploración del mundo. Y en esos papeles quedó posiblemente relegada a la historia y a la polémica sobre la conquista de América una actividad que aportó al conocimiento geográfico avances de una importancia extraordinaria.

Pero no todo fue cosa de la leyenda negra a la hora de ignorar a nuestros exploradores. Lo que quizás fue resultado de un complejo de inferioridad de España frente a otros países llevó a silenciar su labor y a mantenerla en secreto bajo la idea de que divulgar los conocimientos ponía en riesgo la propia seguridad. Pero además, tampoco hubo interés en difundir noticias de las exploraciones. Seguramente no estaba España por la labor ni tenía instituciones ni medios con vocación para ello.

El Atlas de los exploradores españoles rompe ahora el silencio y recupera la memoria de lo que fue la contribución de España al conocimiento del planeta. Más de doscientos nombres aparecen reseñados en él, como parte de una selección en la que ha habido que recortar para no alargar demasiado el libro. Desde la época romana hasta la actualidad se recoge el testimonio de viajeros de los perfiles más diversos que dejaron huella en el saber geográfico a través de informes, declaraciones, mapas y relatos diversos.

La iniciativa ha partido de la Sociedad Geográfica Española y han contribuido al texto y a las numerosas imágenes que lo ilustran un buen número de autores -historiadores y académicos unos, investigadores otros- y de editores que han conseguido una obra tan completa como atractiva y llena de interés.

Justamente, del interés hay que hablar en esta reseña, porque se ha puesto de relieve con la aparición de la segunda edición del libro, que se agotó de forma casi inmediata en su primera entrega sorprendiendo a casi todos. La excelente y cuidada edición influyó sin duda en el éxito de la edición primera. El tono ameno con que está escrito y el formato a base de cortas biografías de los personajes que ponen de relieve sus hazañas y nos los devuelven, rescatándolos del olvido, también. La intención de no perder de vista el contexto histórico y de enmarcar a cada uno en el momento en que vivió ayuda a explicar una acogida tan favorable. Y con toda seguridad, la sensación de que era éste un hueco en el conocimiento de la propia España que había que rellenar abrió las puertas a una acogida tan calurosa.

¿Cómo tardó tanto en aparecer un atlas de la exploración geográfica y científica del mundo por parte de los españoles? Probablemente porque nadie como la SGE tuvo la vocación, el empeño y el acierto de hacerlo. Hay que celebrar, pues, que por fin contemos con un Atlas de los exploradores españoles tan lleno de atractivos y tan exitoso.

Ver la presentación del atlas en De Viaje

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